Joaquin Sabina

Letra de Y sin embargo te quiero

Letras de Joaquin Sabina

"Y sin embargo te quiero"

Me lo dijeron mil veces,
 mas yo nunca quise poner atención.
 Cuando vinieron los llantos
 ya estabas muy dentro de mi corazón.
 
 Te esperaba hasta muy tarde,
 ningún reproche te hacía;
 lo más que te preguntaba
 era que si me querías.
 
 Y, bajo tus besos,
 en la madrugá,
 sin que tú notaras la cruz de mi angustia
 solía cantar:
 
 Te quiero más que a mis ojos,
 te quiero más que a mi vida,
 más que al aire que respiro
 y más que a la madre mía.
 
 Que se me paren los pulsos
 si te dejo de querer,
 que las campanas me doblen
 si te falto alguna vez.
 
 Eres mi vida y mi muerte,
 te lo juro, compañero;
 no debía de quererte,
 no debía de quererte
 y sin embargo te quiero.
 
 Vives con unas y con otras
 y na se te importa de mi soledad;
 sabes que tienes un hijo
 y ni el apellido le vienes a dar.
 
 Llorando junto a la cuna
 me dan las claras del día.
 Mi niño no tiene padre
 ¡Qué pena de suerte mía!
 
 
 
 De sobras sabes que eres la primera,
 que no miento si juro que daría
 por ti la vida entera,
 por ti la vida entera;
 y, sin embargo, un rato, cada día,
 ya ves, te engañaría
 con cualquiera,
 te cambiaría por cualquiera.
 
 Ni tan arrepentido ni encantado
 de haberme conocido, lo confieso.
 Tú que tanto has besado
 tú que me has enseñado,
 sabes mejor que yo que hasta los huesos
 sólo calan los besos
 que no has dado,
 los labios del pecado.
 
 Porque una casa sin ti es una emboscada,
 el pasillo de un tren de madrugada,
 un laberinto
 sin luz ni vino tinto,
 un velo de alquitrán en la mirada.
 
 Y me envenenan los besos que voy dando
 y, sin embargo, cuando
 duermo sin ti contigo sueño,
 y con todas si duermes a mi lado,
 y si te vas me voy por los tejados
 como un gato sin dueño
 perdido en el pañuelo de amargura
 que empaña sin mancharla tu hermosura.
 
 No debería contarlo y, sin embargo,
 cuando pido la llave de un hotel
 y a media noche encargo
 un buen champán francés
 y cena con velitas para dos,
 siempre es con otra, amor,
 nunca contigo,
 bien sabes lo que digo.
 
 Porque una casa sin ti es una oficina,
 un teléfono ardiendo en la cabina,
 una palmera
 en el museo de cera,
 un éxodo de oscuras golondrinas.
 
 Y cuando vuelves hay fiesta
 en la cocina
 y bailes sin orquesta
 y ramos de rosas con espinas,
 pero dos no es igual que uno más uno
 y el lunes al café del desayuno
 vuelve la guerra fría
 y al cielo de tu boca el purgatorio
 y al dormitorio
 el pan de cada día.